La Senda del Cares

Una visita de la familia, o amigos a los que quieres, y con los que deseas compartir las maravillas de nuestra tierra, siempre es una excusa perfecta para volver a hacer una de nuestras rutas más emblemáticas: la Senda del Cares.

PONCEBOS

Las aguas verdes del río Cares al fondo del desfiladero.A tan solo 20 minutos en coche de nuestra casa rural se encuentra Poncebos, para nosotros el mejor lugar para comenzar la ruta. Por alguna razón siempre nos parece más bonito el paisaje cuando remontas el curso del río. Además, así te quitas lo más duro al principio, y el resto ya es llanear o bajar.

En Poncebos, aviso a navegantes: os recomendamos respetar escrupulosamente la línea amarilla de la carretera, y no aparcar sobre ella por los famosos “no encuentro otro sitio”, y “total aquí no molesta a nadie”. Advertimos: multan a diario. Mejor madrugar y dejar el coche en los lugares autorizados cerca de la senda, o en el parking habilitado en la llegada a Poncebos. Desde allí podéis tomar una de las lanzaderas hasta la ruta, que al menos en temporada alta estaban funcionando en el verano de 2020.

LA SENDA

Túneles y puente en la Senda del CaresYa en la senda, a poco de empezar, dejamos a la izquierda el Puente la Jaya, y el inicio del camino que nos llevaría hasta el pueblo de Bulnes, y un poco más adelante, a la derecha, un cartel indica el inicio de la senda.  Comenzamos una ascensión amable (recuerdo que estamos en Picos de Europa, donde el paisaje llanea poco y mal) de unos 45 minutos. Una vez salvado este primer desnivel (de solo 300 m), el resto es muy cómodo. Si tenemos suerte y el día acompaña, al inicio de la senda podremos contemplar el mítico Urriello (Naranjo de Bulnes)

La senda recorre la conocida como Garganta Divina, un desfiladero excavado en la roca durante milenios por el río Cares, de aguas verdes y canto alegre, que nos acompaña durante todo el camino. Tenemos suerte, es un día maravilloso, y ha llovido mucho la semana anterior (incluso ha caído la primera nevada en cumbres), y nunca habíamos hecho la ruta con tanta agua. El río está pletórico, y pequeños regatos y cascadas desbordan y nos sorprenden en muchas vueltas del camino. El espectáculo es, como siempre, impresionante. Piedra, riscos, agua y sol; árboles que desafían un paisaje fácil solo para las cabras, que también nos acompañan parte del recorrido. Asturias y Picos de Europa en todo su esplendor.

Doce kilómetros que merece la pena hacer despacio, disfrutando, dejando que los ojos se empapen del paisaje, y el alma dialogue en silencio con la Naturaleza, recordando que nosotros también somos montaña, agua y luz. Al final de la senda está Caín, (llegaremos en unas tres horas), punto perfecto para reposar, comer y refrescar los pies en el río.

HISTORIA

La senda del Cares, como todos los accesos a Picos, se construyó por razones económicas. A mediados de los 40, para dar servicio a la canal que alimenta la central hidroeléctrica de Poncebos-Camarmeña. La propia canal es una obra de ingeniería impresionante, (más de 71 túneles excavados en la roca) que merece la pena contemplar. 500 trabajadores mellaron las laderas de nuestras montañas a golpe de pico y dinamita, sobre precipicios imposibles. 11 de ellos murieron en la empresa. Como anécdota podemos contar que una de las condiciones del contrato limitaba el número de veces que por semana les podían dar para comer salmón.

EL REGRESO

Para el regreso podemos escoger: desandar lo andado, o contratar un taxi que nos lleve por las carreteras que unen Poncebos y Caín. En tiempo las dos opciones son lo mismo, unas dos horas y media: 12 km de zapatilla, frete a 113 km de coche. En una ocasión hicimos la ruta con una amiga que prefirió volver en taxi, y ella y nosotros llegamos a la vez a Arenas de Cabrales.

En esta ocasión, y en honor a nuestros invitados, hemos optado por contratar una empresa que, en todoterreno, nos lleva de vuelta a través de las pistas abiertas en Picos para uso ganadero, de acceso restringido. No somos muy fans de estas opciones, pero hemos acertado: Fernando (ProNatura, Turismo Sostenible), nuestro guía, no es sólo un chófer, es un biólogo enamorado de su profesión y de la naturaleza, que nos descubre el paisaje desde dentro, desvelándonos secretos geológicos, singularidades de flora y fauna, y también de la dimensión humana de Picos a lo largo de su historia. Volvemos a casa con el corazón contento. Ha sido un día perfecto.

IMPORTANTE: qué necesitas saber y llevar para hacer el Cares.

El Cares es una ruta de montaña. Accesible, prácticamente llana, muy cómoda y popular. Pero sigue siendo una ruta de montaña. Y la montaña es bueno respetarla, y actuar en ella con precaución.

  • Elegir un día que reúna condiciones adecuadas (lo más peligroso pueden ser los desprendimientos de rocas, por ello los días de mucho viento, o después de lluvias intensas, tal vez no sean los más seguros)
  • Ir siempre bien equipados, con un buen calzado (en esta categoría no entran las chanclas, que parece mentira, pero de todo hemos visto en esta ruta), y ropa adecuada en función del tiempo.
  • Agua abundante (el agua de la canal no es potable).
  • Protección para el sol, que especialmente en verano puede ser achicharrante
  • Y aunque tengamos la comida reservada en alguno de los restaurantes de Caín, algún fruto seco o chocolatina para un reponer fuerzas.
  • Llevar el móvil es una gran idea, pero ¡cuidado con los selfies!
  • Con los niños ya sabemos, de la mano y hacia adentro.
  • Los perros, como en todo el parque de Picos, tienen que ir atados.

Dicho esto, ¡a disfrutar del día! Tenemos la suerte de contar con una ruta accesible, cómoda y fácil, en el corazón de las bellísimas montañas asturianas.